¡Nos vamos a Kalsoy! A las 8:30 ya estamos en el puerto de Klaksvík, que queda a 20 minutos de donde hemos pasado la noche. Nuestra intención era pasar esta próxima noche en Mikladalur, en Kalsoy, pero nos mandaron un mail hace cuatro días informando de que todos los ferrys suspendían el transporte de coches y caravanas durante una temporada, así que tenemos que replantear la organización porque no podemos cruzar con la caravana.
Hasta las 10 no sale nuestro ferry (20 DKK por trayecto y persona) a Kalsoy, a donde se llega en 20 minutos, así que aprovechamos para desayunar en la caravana. Podéis comprar con antelación los billetes del ferry a Kalsoy aquí: www.ssl.fo. En esta misma página de transportes oficial podéis consultar los horarios del autobús para moveros por Kalsoy, aunque está todo sincronizado con las llegadas y salidas del ferry.
Antes de las 10:30 estamos ya en el puerto de Kalsoy y hay un autobús público esperando. El billete son 20 DKK, y pagas por trayecto que haces. Si vas a Trollanes, y después a Mikladalur y después de vuelta al ferry eso son 2 trayectos distintos.
El bus hace dos paradas, Trollanes, desde donde se inicia la ruta al faro de Kallur, y Mikladalur, para ver a la mujer foca.
La primera parada que hacemos es Trollanes. La hiking fee cuesta también 200 DKK por adulto. Esta ruta es algo más complicada que la que hicimos a Traelanípa el día anterior. Hay algunos tramos muy estrechos, pero que no entrañan peligro ni dificultad extrema. Es una lástima, porque hoy las vistas no nos acompañas en absoluto. Hay mucha niebla, así que únicamente podemos disfrutar del trayecto, y no de las vistas.
Aún así, la satisfacción de llegar hasta el faro es inexplicable.
Después aprovechamos para ver la tumba de James Bond. Un tributo que los feroeses decidieron rendirle al personaje después de que una de las localizaciones de la última película Sin tiempo para morir se rodase en Kalsoy.
Emprendemos la vuelta y a las 13:40 cogemos el bus hacia Mikladalur, en un trayecto de 15 minutos. Ahí vamos a ver la mujer foca y la iglesia de Mikladalur, y paseamos un rato por el pueblo.
La leyenda de la mujer foca... Cuenta la leyenda que en el mar vivían unas focas que cuando salían a la orilla en Kalsoy tenían el poder de despojarse de sus pieles y convertirse en mujeres. De vez en cuando salían a la superficie y se daban una vuelta por el pueblo. Un día, un vecino se enamoró de una de esas mujeres, y para que se quedara con él la retuvo a la fuerza y le escondió bajo llave sus pieles para que no pudiese volver nunca al mar. Con el tiempo, la pareja tuvo hijos pero la mujer foca nunca olvidó sus orígenes. Un día, en un descuido del hombre, la mujer cogió la llave de la habitación donde estaban escondidas las pieles y las recuperó. La mujer foca se fue de vuelta al mar, y abandonó a su marido, pero no a sus hijos, a los que salía cada día a visitar. El hombre, enfurecido por el abandono, convenció a todos los pescadores y vecinos de Kalsoy para salir una noche a matar a todas las focas que se encontrasen en el mar. Pero justo antes de que ejecutaran el plan, la leyenda dice que la mujer se le apareció en sueños y le avisó: si nos matáis, todos los hombres que se echen al mar morirán. Y así fue como ocurrió.
A las 16:10 tendría que salir nuestro bus al puerto para coger el ferry de vuelta a Klaksvík, pero un vecino muy amable nos avisa de que el ferry que nos tiene que llevar se ha estropeado y tendremos que esperar al siguiente, así que hacemos tiempo hablando con una familia de españoles que hemos conocido hoy.
El siguiente autobús llega a las 17:05, muy puntual, y a las 17.35 cogemos el ferry de vuelta.
Justo donde hemos dejado aparcada la caravana, en el puerto, hay un puesto de fish & chips, así que compramos para cenar, nos lo tomamos tranquilamente en la camper y ponemos rumbo a Gjogv, donde pasaremos la noche en el mismo camping donde estuvimos hace unos días.
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